Lagopède alpin en plumage blanc sur neige, espèce désormais protégée en France depuis septembre 2026

El lagópodo alpino, por fin una especie protegida junto al urogallo común

Escrito por: Lagoped

|

El lagópodo y el fin de una lucha: hacia una protección duradera del ave de las nieves

Este martes 8 de septiembre de 2026 se publica una orden en el Diario Oficial de la República Francesa. Añade dos aves a la lista de especies protegidas: el lagópodo alpino y el urogallo común. Es la primera inclusión desde 2009. Una lista que cuenta con más de 250 especies, algunas de las más emblemáticas de la fauna francesa, y que no había cambiado en quince años.


Para Lagoped, es una fecha importante. Nuestro nombre no es fruto del azar: es un homenaje a esta ave extraordinaria, esta centinela de las cumbres con la que nos hemos cruzado a lo largo de nuestras ascensiones. Ver al lagópodo alpino protegido oficialmente por la ley es ver culminar una lucha larga y difícil.

Quién es el lagópodo alpino, el ave de las nieves que da nombre a Lagoped

El lagópodo alpino, también llamado perdiz nival, es un pequeño galliforme del tamaño de una perdiz que vive entre los 1.800 y los 3.000 metros de altitud en las cordilleras del hemisferio norte. Es un auténtico relicto glaciar: sobrevivió al calentamiento climático del final de la última glaciación, hace 10.000 años, gracias a una adaptación extraordinaria. Su plumaje cambia de color con las estaciones: blanco en invierno para confundirse con la nieve y pardo moteado en verano para desaparecer entre las rocas y la vegetación alpina.

Lagópodo alpino con plumaje d
Crédito: Baptiste Deturche

Su forma de vida es discreta y frugal. Solo ocupa lo que necesita y toma únicamente lo que su entorno puede ofrecer. Ese es el ADN que hemos querido encarnar en nuestra marca: utilizar materiales reciclados producidos en Europa, prohibir los compuestos fluorados en nuestras membranas y diseñar prendas duraderas. 


Nuestra misión es sencilla: conseguir que el ser humano solo deje en la montaña la huella de sus pasos.

Un declive alarmante que justificaba una protección urgente

Las cifras proporcionadas por los expertos son contundentes. Según la Liga para la Protección de las Aves, el lagópodo alpino solo sobrevive en Francia en los Alpes y los Pirineos, en forma de poblaciones aisladas y frágiles. Desde 1950, ha desaparecido del 33 % de los municipios de los Alpes y del 21 % de su área de distribución en los Pirineos.


Este galliforme afronta una triple amenaza. El calentamiento climático reduce su hábitat y hace que su camuflaje blanco resulte inadecuado en un terreno sin nieve. La fragmentación de su territorio por las infraestructuras humanas. Y las molestias relacionadas con las actividades de ocio, que perturban su crítico ciclo reproductivo. El lagópodo alpino figura en la Lista Roja de la UICN, y cada individuo cuenta para la supervivencia de los grupos aislados.

En cuanto al urogallo, el ave silvestre más grande de Europa, su declive en Francia ha sido espectacular, con poblaciones que han disminuido casi un 80 % desde 1960 en los Pirineos, donde la especie ya solo sobrevive en forma de poblaciones frágiles. Persisten algunos núcleos residuales en el Jura y los Vosgos. 


En 2024 se puso en marcha en los Vosgos un plan de reintroducción a partir de individuos procedentes de Noruega, pero no continuará: murió casi la totalidad de las aves trasladadas. Como señal alentadora de que la especie no ha desaparecido por completo del macizo de los Vosgos, en junio de 2026 el Parque Natural Regional de los Ballons des Vosges registró varios nacimientos.

El UROGALLO ya está clasificado como especie protegida en Francia
Crédito: Baptiste Deturche

El lagópodo alpino protegido: lo que cambia concretamente con la orden del 8 de septiembre de 2026

La decisión de hoy va mucho más allá de la moratoria de caza de cinco años dictada por el Consejo de Estado en marzo de 2026. El lagópodo alpino y el urogallo han sido clasificados como especies protegidas en Francia, lo que impide su caza y protege también sus nidos y hábitats, según una orden publicada el martes en el Diario Oficial.

Una protección total y permanente.

La protección es ahora total y permanente. Abarca no solo a los individuos, cuya destrucción, captura o retirada están prohibidas, sino también sus huevos y nidos, así como sus lugares de reproducción y zonas de descanso. 


Es un cambio de estatus fundamental: ya no hablamos de una suspensión temporal de la caza, sino de la inclusión en el derecho común junto al halcón peregrino, el águila real, el quebrantahuesos o el martín pescador.

La ministra de la Transición Ecológica, Monique Barbut, defendió esta clasificación como una decisión necesaria. Precisó que este estatus permitiría redactar un plan de protección de diez años y facilitaría la financiación europea. 

En cuanto a los objetivos, fue prudente pero sincera: "La idea es estabilizar las poblaciones, e incluso esperar que se recuperen, aunque seguirá siendo difícil."


El presidente de la LPO, Allain Bougrain-Dubourg, celebró la decisión con una frase que resume bien la ambivalencia del momento: "Un pequeño paso para la administración, un gran paso para la protección de la naturaleza."

Una victoria construida tras años de movilización

Esta decisión no ha caído del cielo. Es fruto de la lucha encarnizada llevada a cabo por la Liga para la Protección de las Aves, One Voice y el Comité Ecológico Ariégeois. 

Años de recursos judiciales y alertas sin respuesta, antes de que el Consejo de Estado se pronunciara en marzo de 2026 ordenando la suspensión de la caza. Y ahora, este martes 8 de septiembre, la protección da un nuevo paso: queda inscrita en la ley, con todo lo que ello implica en materia de protección estricta de los hábitats.


Para Marie-Paule de Thiersant, de la LPO de Isère, esta urgencia también debe extenderse a otras especies, como el gallo lira o la perdiz pardilla.

Lo que aún no resuelve

Que el lagópodo alpino esté protegido por ley es una victoria. No es el final. La caza solo representaba una parte de la presión ejercida sobre la especie. El calentamiento global sigue reduciendo su hábitat en altitud. La nieve se derrite antes, los veranos son más largos y el plumaje blanco del lagópodo se convierte en una desventaja sobre una tierra marrón.

Un equilibrio frágil entre las actividades humanas y la naturaleza

Como practicantes de deportes de montaña, podemos actuar concretamente para reducir las molestias invernales, que pueden ser fatales para un ave que ahorra cada caloría para sobrevivir a temperaturas de -35 °C. 

  1. Respetar las zonas de tranquilidad invernal
  2. Priorizar el silencio al atravesar zonas de cresta
  3. Evitar las salidas fuera de pista en las zonas conocidas por su presencia

Cada gesto cuenta para un ave cuya energía se mide al milímetro en invierno.


En Lagoped, creemos que nombrar a los animales de nuestros macizos en nuestras prendas crea un vínculo. Quien lleva una TEETREK o una RIOUPOU en las pistas sabe que hay una historia detrás de esos nombres. Que el lagópodo alpino esté protegido por ley está bien. Que el lagópodo alpino protegido sea conocido y respetado por quienes practican deportes de montaña es aún mejor.

Lagoped y el fin de la caza del lagópodo alpino en Francia
Crédito: Baptiste Deturche

Por qué la palabra clave lagópodo está en el centro de nuestro compromiso

La marca Lagoped seguirá dando voz a esta ave emblemática. Al elegir prendas diseñadas para durar y respetuosas con el ecosistema, participas en este movimiento de fondo. La montaña nos acoge, no nos pertenece. Ha llegado el momento de tratar a sus habitantes con el respeto que merecen, para que las generaciones futuras aún puedan tener la oportunidad de vislumbrar, al doblar un nevero, la discreta silueta de la perdiz nival.

Enlaces útiles para profundizar en el tema: