ACTIVIDADES
ÂżUna palabra sobre tu profesiĂłn?
A los 21 años me convierto en aspirante a guĂa de alta montaña sin saber realmente quĂ© me aportarĂĄ esta profesiĂłn. Llego a este oficio a una edad en la que la palabra «futuro» se limita a mañana. ÂĄTrabajar dos dĂas para tener dos semanas de aventuras en la montaña con los amigos es una buena proporciĂłn a esa edad!
Mis primeros años de trabajo me revelan poco a poco el verdadero sentido del oficio de guĂa, y empiezo a disfrutar mostrando la montaña en todas sus formas. El aspecto humano gana frente a la tecnicidad de la ruta.
Al final, no importa el lugar porque la aventura humana siempre estå presente. Guiar es sobre todo eso: encontrarse, maravillarse juntos, permitir olvidar por un momento las obligaciones «de abajo» para contemplar las maravillas del relieve y, a veces, también superarse, dominar los miedos y bajar al valle mås fuerte, mås feliz, mås relajado.
Cuando un guĂa se convierte para sus clientes en un eslabĂłn en la cadena de la felicidad, entonces creo que cumple uno de los aspectos mĂĄs hermosos de esta profesiĂłn.
¿Tu historia con la montaña?
Hijo de guardianes de refugio en el macizo del Mercantour, desde muy temprano recorro la montaña y descubro las mĂșltiples pasiones que guiarĂĄn mi vida: la pesca de truchas, los animales, la escalada en roca, el esquĂ, el alpinismo, el parapente. RĂĄpidamente todos estos vicios penetran mi cuerpo y me lanzan regularmente a numerosos proyectos un poco locos en los relieves de nuestro planeta. Al convertirme en guĂa y al inscribirme en una profesiĂłn, encuentro una excusa para poder decirles a mis padres que he crecido y que ya no pienso solo en jugar. ÂĄPero la ilusiĂłn dura poco!
¿Tus proyectos o tus mayores sueños?
Me fui a descubrir los relieves de nuestro planeta durante mĂĄs de 10 años: Gran Norte, Atlas, Himalaya, Cordillera del Sur, Alpes, por supuesto. Con esquĂs, crampones, parapentes, cuerdas... Todo eso fue soñado, luego vivido. Solo, con amigos, como profesional. Cada vez una nueva aventura, humana y tĂ©cnica.
Evidentemente, el descubrimiento, la sed de aventura siempre renovada... pero mĂĄs allĂĄ de estos lugares comunes, puedo decir que hoy sueño de manera diferente. Con otros ojos, otros deseos. Los rĂ©cords, las cifras, las cotas ya no me inspiran deseos ni admiraciĂłn. ÂĄHay demasiados a nuestro alrededor, estamos invadidos por nĂșmeros!
Son incluso ellos los que llevan a algunos alpinistas a la punta del piolet. Al final, ÂżquĂ© sentido tiene todo esto si vamos a la montaña para vivir algo bello e inĂștil? SerĂa como decir que un cuadro es mĂĄs hermoso porque se pintĂł mĂĄs rĂĄpido. ÂĄVean la absurdidad! No importa. Lo que cuenta es que sea bello de contemplar. Su poder es que ofrece una mirada diferente sobre la existencia a quienes lo observan.
Para resumir, sueño con una montaña sin nĂșmeros, sin cronĂłmetro, centrada en la belleza y las bellas emociones para vivir.
¿Por qué la familia Lagoped?
Finalmente una empresa que se compromete estrechamente con las restricciones ambientales que nos afectan a todos. AsĂ que sĂ, con toda lĂłgica, son estos valores los que tambiĂ©n apoyo con orgullo al unirme a esta familia.
Sus relatos
Cartas de amor a la Naturaleza
Son vestuario