Comenzar el alpinismo: los consejos de Martial Carbonnaux
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Tiempo de lectura 6 min
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El alpinismo es la llamada de la alta montaña, el escalofrío de las aristas afiladas y la belleza pura de las cumbres. Pero antes de ponerse un arnés y calzarse los crampones, es mejor estar bien preparado. Para acompañar a quienes quieren comenzar el alpinismo, Lagoped invitó a uno de sus embajadores, Martial Carbonnaux, a compartir su experiencia durante un afterwork dedicado a la montaña. Aquí sus consejos esenciales.
Con el auge de las actividades al aire libre y el deseo de reconectarse con la naturaleza, el alpinismo está experimentando un renovado interés. Muchos aficionados buscan hoy iniciarse en esta disciplina exigente. Pero el alpinismo está lejos de ser una simple caminata: combina compromiso físico, técnico y mental, e impone respetar ciertas reglas para progresar con seguridad.
El alpinismo requiere resistencia, resiliencia y buena condición física. No es necesario tener un pasado como deportista de alto nivel, pero sí una preparación rigurosa para afrontar un esfuerzo prolongado en condiciones poco favorables (viento, nieve, frío).
¿La base? Un buen cardio. Correr, nadar, andar en bicicleta o hacer senderismo deportivo son excelentes prácticas para lograr una buena condición física.
Se recomienda un nivel correcto en escalada (dificultad superior a 5a/b), especialmente para adquirir fuerza en los brazos y la costumbre de escalar.
La técnica se adquiere con el tiempo: uso de crampones, encordamiento, manejo del piolet... Todo esto viene con la práctica.
Enfrentar la montaña es enfrentar lo desconocido. El frío, el miedo a las alturas, la falta de oxígeno... hay que aprender a gestionar las emociones y mantener la lucidez. Por eso Martial insiste en la progresión regular y la experiencia en terreno.
Para enfrentar estas dificultades, es útil segmentar la ruta para concentrarse en alcanzar cada pequeño paso; esto ayuda a comprender el conjunto de la travesía.
Un guía de alta montaña es un aliado valioso para iniciarse. Él sabrá:
Adaptar la ruta al nivel del grupo
Enseñar los gestos técnicos esenciales
Garantizar la seguridad de la cuerda
La homogeneidad es primordial:
Se debe compartir un buen nivel físico y técnico
Los objetivos deben ser claros y comunes
El ambiente dentro del grupo juega un gran papel en el éxito de una ascensión
El objetivo de las primeras salidas no es el rendimiento, sino el aprendizaje. Por eso hay que apuntar a rutas glaciares o rocosas poco técnicas con una altitud idealmente entre 4000 m y 4200 m, una graduación global entre Fácil (F) y Poco Difícil (PD) y una graduación de escalada inferior a IV.
Un curso de varios días en Mont Blanc o Mont Rose es una buena opción para iniciarse mientras se asciende una hermosa cima.
Para encontrar estas rutas, recursos como CamptoCamp o las páginas web de las compañías de guías son muy útiles.
La altitud es un factor de estrés fisiológico. Es mejor anticipar las reacciones de tu cuerpo antes de intentar una cima a 4000 metros.
Subir progresivamente haciendo esfuerzos continuos en altitud (más de 3000 m)
Pasar una noche a unos 3000 m y descender
Escuchar las señales de fatiga, dolor de cabeza o náuseas
Hidratarse bien durante y después del esfuerzo en altitud / en el refugio
Una buena aclimatación es un factor clave de éxito (y de seguridad).
Cada ruta se califica según varios criterios (dificultad técnica, compromiso, altitud…):
Los niveles de graduación van de F (fácil) a ED (extremadamente difícil)
La escalada también tiene una graduación, generalmente en números romanos en las guías para las cotas pequeñas I, II, III, IV, V
Pero sobre todo, las condiciones de nieve, hielo y el tiempo pueden cambiarlo todo. Es esencial consultar los boletines antes de salir, en Meteoblue, Météo Suisse o Chamonix Météo.
El alpinismo se practica en verano, en un período más corto que antes (preferentemente junio/julio según las rutas). Las caídas de piedras y desprendimientos son ahora más frecuentes en agosto debido al calentamiento climático.
Por lo tanto, hay que ser flexible, saber adaptar los planes o incluso renunciar si las condiciones se vuelven demasiado inestables.
Preparar una salida a la montaña no se improvisa. Hay que cruzar la información y anticipar tanto como sea posible.
Entre las herramientas a conocer:
Los topos para identificar las rutas adecuadas a tu nivel
El sitio CamptoCamp, rico en experiencias y condiciones recientes
Las apps de reserva de refugios como Hut Reservation
Piensa en ponerte en lista de espera si un refugio está completo: las cancelaciones de última hora son frecuentes. Y el día D, no dudes en llamar directamente para verificar la disponibilidad.
En el terreno, los locales suelen llevar ventaja: un guía local conoce las sutilezas de las reservas y a veces puede encontrar el lugar que no existe oficialmente.
Finalmente, afiliarse al Club Alpino Francés (CAF) es una verdadera buena idea: disfrutarás de descuentos en las noches en refugios.
Un buen alpinista sabe viajar ligero. Martial aconseja hacer una primera lista y luego eliminar todo lo superfluo: ¿necesito un segundo par de calcetines o una segunda camiseta? ¿es indispensable el (pequeño) libro para pasar el tiempo en el refugio? ¿debo llevar un cepillo de dientes y pasta, ropa interior, etc.?
Tapones para los oídos para la noche en el refugio
Compeed, doliprán, bolsa zip impermeable
Caramelos o frutas secas para los momentos de bajón
Un combo de crema solar / bálsamo labial
Según Martial, la anticipación es una cualidad fundamental del alpinista:
Anticipar la preparación física
Informarse al máximo sobre las condiciones en las redes sociales o en los refugios
Consultar los boletines meteorológicos y proyecciones para ajustar los horarios de ascenso
Leer los topos y localizar los pasos clave ("crux")
Prever los horarios con margen
Anticipar la fatiga del grupo, la retirada, las vías de escape
En alpinismo, un crux (pronunciado kroux o a veces cruks según las regiones) designa el paso más difícil o técnico de una ruta. A menudo es el momento clave de la ascensión: el que requiere más compromiso físico o mental, y donde el error rara vez está permitido.
El crux puede ser:
una pared empinada para escalar,
un travesía expuesta,
un pasaje delicado en hielo o mixto,
o simplemente un momento de decisión crítica, donde la buena elección condiciona el resto de la ascensión.
En ciertas situaciones, renunciar es la decisión más segura. Los peligros son reales y la lucidez es vital.
Una pregunta útil: "Si las cosas salen mal, ¿somos capaces de manejarlo?"
Esto requiere perspectiva, experiencia y una buena lectura de la situación.
El alpinismo es una búsqueda de equilibrio entre voluntad, técnica, compromiso y placer. Para Martial Carbonnaux, todo comienza con el deseo sincero de estar en la montaña, donde todo se vive con intensidad. Si te sientes llamado/a por las cumbres, sigue sus consejos, tómate tu tiempo... y escucha la montaña.
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